La Osteopatía visceral y la importancia del hígado (Parte 3)

En la entrada anterior hablamos del concepto de las presiones en las distintas cavidades del cuerpo humano.

Habíamos comentado que las cuatro cavidades “principales” son: la pelvis, abdomen, tórax y el cráneo.

Imaginémoslas como 4 globos unidos verticalmente (uno arriba de otro).

Si aumenta la presión en alguna de estas cavidades se generan desequilibrios mecánicos y de circulación de líquidos en el organismo.

Daremos un ejemplo claro de cómo puede la disfunción del hígado generar una ciatalgia (dolor en el trayecto del nervio ciático):

El hígado recibe la sangre venosa de las vísceras abdominales por una gran vena, llamada vena porta.

Podríamos imaginar a esta vena como "una manguera que esta algo apretada”, debido que al ingresar al hígado existe cierta tensión en los tejidos que la rodean (esto aumenta la presión del abdomen).

Por lo antedicho, se produce un fenómeno que se llama circulación colateral: empieza a circular sangre venosa por otras venas más pequeñas, para compensar ese déficit circulatorio (recordemos que son micro déficits, no hay patología).

Esta circulación colateral se produce sobre todo a nivel de unas venas que rodean al recto (la parte final del colon).

Estas venas (hemorroidales) al dilatarse producen inflamación en la zona del sacro (las ultimas 5 vertebras de la columna), influenciando en las raíces nerviosas que salen del mismo, pudiendo generar ciatalgias (preponderantemente del lado izquierdo).

Por todo lo antedicho, el abordaje visceral es fundamental dentro del tratamiento osteopático, ya que los órganos y sus tejidos pueden generan disfunciones y desequilibrios en el sistema corporal.