El corazón y la importancia de la variabilidad de la frecuencia cardiaca (y estrategias para mejorarla)

Parte 1

El corazón es un músculo hueco comparable a una bomba que aspira la sangre que circula por las venas y la impulsa hacia las arterias; modifica su tamaño durante toda la vida de la persona, siendo más grande en el hombre que en la mujer.

Su tamaño aumenta con el ejercicio como cualquier otro músculo.

En un día el corazón se mueve 100.000 veces, y en ese mismo lapso circulan 8.000 litros de sangre por el interior del mismo.

Nuestro cuerpo tiene 125.000 kilómetros de vasos sanguíneos; Si los colocásemos en línea recta darían la vuelta al mundo 3 veces.

Los vasos sanguíneos se dividen y proporcionan sangre a todo el cuerpo, siendo los más pequeños los capilares (estos son muy estrechos), y el oxígeno y los nutriente se filtran a través de sus finas paredes hacia las células.

La sangre pobre en oxígeno regresa al corazón a través de las venas.

IMPORTANCIA DE LA VARIABILIDAD DEL RITMO CARDIACO

La variabilidad o coherencia del ritmo cardíaco es la variación de tiempo entre dos latidos sucesivos.

Al contrario de lo que la mayoría de la gente piensa, es importante que el corazón no lata de manera regular y que el intervalo entre latidos varíe.

Un corazón sano latirá más rápido durante la inspiración que durante la espiración (esto significa que hay un equilibrio en nuestro sistema nervioso autónomo – el que es automático, involuntario -).

El psiquiatra francés David Servan, en su libro Curación Emocional, describe la importancia de una buena variabilidad del ritmo cardíaco, y afirma que las personas que sufren depresión o estrés, tienen sin excepción una variabilidad del ritmo cardíaco baja.

En la próxima entrada desarrollaremos este tema con más profundidad y veremos un ejercicio para mejorar esta situación.

"Dudar de todo o creérselo todo son dos soluciones igualmente cómodas que nos eximen de reflexionar". David Servan