La Osteopatía visceral y la importancia del hígado (Parte 1)

El hígado tiene un peso medio de 1500 g, está situado en la parte superior derecha del abdomen, debajo de diafragma, segrega la bilis esencial para la digestión de las grasas, también cuenta con otras muchas funciones, almacenamiento de vitaminas y función desintoxicante.

Son frecuentes las dorsalgias (dolor en la espalda media) y cervicalgias (dolor de cuello) que tienen su causa en una disfunción del hígado.

Es importante tener claro que hablamos de disfunciones del hígado desde un lugar osteopático: nos referimos a la disfunción como pérdida de movilidad, no a enfermedades hepáticas.

Estas disfunciones poseen frecuentemente un origen en la mala alimentación y a emociones negativas, mas específicamente al enojo o ira (esto lo corrobora la medicina china hace miles de años, y a través de la palpación lo podemos corroborar los osteópatas).

La perdida de movilidad del higado interfiere en el equilibrio del organismo a través de relaciones mecánicas (el tejido que envuelve el hígado “tracciona” otras estructuras) y a través de relaciones reflejas (dolores a distancia por irritación o sobrecarga de nervios).

RELACIONES MECANICAS:

El hígado está envuelto por una membrana fibrosa, denominada capsula de glisson, que lo conecta hacia arriba con el diafragma (musculo inspiratorio) y hacia abajo con el peritoneo (gran bolsa de tejido fibroso que envuelve todas las vísceras abdominales).

Por medio del tejido conectivo, se transmiten estas tensiones tanto hacia arriba o hacia abajo, generando desequilibrios mecánicos.

RELACIONES REFLEJAS:

El nervio frénico inerva la membrana fibrosa que envuelve al hígado (capsula de glisson); este nervio nace de la columna cervical (zona del cuello), y de manera refleja puede generar cervicalgias (dolores de cuello).

El nervio frénico también inerva la capsula de la articulación del hombro, pudiendo dar dolor en los mismos.

Por todo lo antedicho, el abordaje visceral es fundamental dentro del tratamiento osteopático, ya que los órganos y sus tejidos pueden generan disfunciones y desequilibrios en el sistema corporal.