La Osteopatía y la liberación fascial

Cada paciente es único, y recibirá un tratamiento de acuerdo a las restricciones de movilidad en su fascia (membrana fibrosa que envuelve todas las estructuras del cuerpo).

 

Al palpar los tejidos se pueden percibir las tensiones y líneas de fuerza en los mismos.

 

Una analogía para entender esto es “el cuerpo humano como una mesa cubierta por un mantel”: la mesa, y el mantel que la recubre (la fascia), con sus cubiertos, vasos, platos, y todo lo que está arriba de la misma (huesos, órganos, etc.).

Si este mantel presenta alguna “arruga”, esta genera una fuerza de tracción en el mismo; al apoyar nuestra mano sobre la tela, podemos percibir la tensión, su dirección, cuan fuerte es la misma, y si lo que esta traccionando es una “copa”, un “plato”, etc.

 

Al acompañar esa tensión con nuestra mano, favorecemos la “liberación” de la tela (liberación fascial – o del tejido conectivo -).

 

Otra forma de abordar “el mantel”, es colocar la mano sobre un elemento que esta sobre el mismo, por ejemplo una “jarra con agua”: la tomamos con nuestra mano y la deslizamos; sentimos como reacciona la tela que está debajo de la misma y vemos hacia donde esta facilitado el movimiento, y nos quedamos en esa posición moviendo la jarra hacia esa dirección hasta que el mantel que está debajo se "desarruga" (se produce la liberación).

 

La “jarra” en el organismo puede ser un hueso, un órgano (el hígado por ejemplo), etc.

 

Por esto es importante conectar con los tejidos del paciente, para poder percibir estas tensiones y poder “acompañarlas” hasta que se produzca la liberación fascial.

 

Como decía el Osteópata Rollin Becker: “Sólo los tejidos saben...”.